Mientras la mayoría busca refugio del frío, Lucy hace exactamente lo contrario. Cada invierno vive en plena Cordillera Riojana, a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar, y cuando llega el verano emprende una nueva travesía junto a su rebaño de casi 120 ovejas, ascendiendo hasta los 5.300 metros de altura, en uno de los rincones más inhóspitos y fascinantes de La Rioja, más allá de Jagüé.
Su historia no tiene lujos, ni comodidades. Tiene viento, nieve, silencio y una fortaleza que emociona. Allí, donde el aire escasea y la naturaleza impone sus propias reglas, Lucy sostiene una forma de vida ancestral, guiando a sus animales por los caminos de la montaña como lo hicieron generaciones de crianceros.
Cada cambio de estación significa una nueva migración. Horas y horas de marcha, atravesando quebradas y alturas extremas para encontrar los mejores pastizales. Es una rutina tan dura como admirable, que pocos conocen y aún menos podrían soportar.
En tiempos donde la tecnología parece dominarlo todo, historias como la de Lucy recuerdan que todavía existen argentinos que viven en armonía con la naturaleza, manteniendo vivas las tradiciones de la cordillera y el trabajo rural.
Su testimonio conmueve porque habla de sacrificio, amor por los animales y un profundo arraigo a la tierra riojana. Es el reflejo de una vida sencilla, pero inmensamente valiosa.
🎥 Vale la pena escucharla. Sus palabras son un viaje al corazón de la Cordillera Riojana, allí donde la vida se mide por el esfuerzo, la esperanza y el inmenso paisaje que rodea a quienes nunca abandonaron sus raíces.
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